jueves, 5 de junio de 2014

La primera vez que leí El malogrado tenía 21 años
Hacía tres años que había llegado a Madrid
Nadie me habló de Bernhard
En mi vida habré tenido más de 100 profesores
Ninguno me habló de Bernhard

En El malogrado tres jóvenes estudiantes de piano
Viajan a Austria para tomar clases con el maestro Horowitz
Vladimir Horowitz es uno de los mejores pianistas del siglo XX
Los tres estudiantes: Glenn Gould, Wertheimer y el propio Bernhard
Pasan meses sin dormir tocando el piano en una mansión de Salzburgo
Saben que ese es el momento decisivo de sus vidas
Bernhard reconoce ese momento en el que te haces genio o no lo serás nunca
El libro habla de los años de silencio
Hasta que viajas a la capital
Hasta que decides probarte y vivir en serio
Y en la capital te encuentras con aquellos
Que han hecho lo mismo que tú
Pero por mucho que hagas en la capital
Lo que importa es el trabajo que tenías hecho
Lo único que importa es lo que traías en el tren
Cuando llegaste a la capital por primera vez

Bernhard trata a Glenn Gould, el pianista canadiense
Como el evento más importante del siglo XX
Cuando percibes el genio en el otro
Hay dos reacciones posibles
La de Wertheimer: intentar seguir con tu vida como si no pasara nada
Y la de Bernhard: Abandonar el piano para contar la historia 
poner la literatura a la altura de la música

Y pensé: cómo seré Glenn Gould, cómo seré Glenn Gould, cómo seré Glenn Gould
Y renuncié al arte

Y decidí contribuir con mi quietud
Haciendo arte sola en mi casa
Sólo para nosotros dos
Disfrazándonos y haciendo cosas raras
Y pensé dirán que es absurdo abandonar el arte por un libro
Pero a mí me pareció lo menos absurdo

Cuando nos encontremos en la calle
lejos del ruido
Háblame
Dime que lo leíste
Cuéntame que te gustó mucho
O que no te gustó no importa
Párame
Háblame del libro
Estará bien discutir un poco 
Saber algo de ti

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