martes, 24 de junio de 2014

tú sabías que la entrada a mi patio de atrás
estaba custodiada por cuadros de kahlo
que al entrar tenías que pisar con cuidado
los restos de jarrones hechos añicos
sorteaste las redes y las sombras huidizas
un elefante plata con una pajarita te dio la bienvenida,
entraste sonriendo
con mi silencio refugiándose en las palmas de tus manos
sabías que no había que arrancar amapolas
o yo no encontraría la puerta en muchos años
así que encendiste una frase y soplaste
suavemente cada letra
detrás de una gruesa cortina de argumentos
me encontraste cubierta de polvo de otros años
sacudiste muy dulce la parte de mi cuerpo
que aún tenía miedo
creamos un idioma que fue instantáneamente tuyo y mío
el mundo se tornó en una montaña verde con arbolitos blancos
con hogueras pequeñas brillando como estrellas
rodeadas de olas muy azules y frías
no había habitaciones, ni puertas, ni ventanas, ni averías
el elefante habita el fondo del océano
y nos vigila

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